El aceite de CBD es, hoy en día, una de las formas más conocidas de utilizar cannabidiol. Sin embargo, también es una de las más confusas. Hay demasiada información contradictoria, promesas exageradas y productos que parecen iguales… pero no lo son.
En esta guía te explicamos qué es realmente el aceite de CBD, para qué se utiliza, cómo se toma y qué deberías tener en cuenta antes de elegir uno. Sin exageraciones, sin milagros y con el enfoque que siempre hemos defendido en Tantrum: información clara para que decidas con criterio.
¿Qué es el aceite de CBD?
El aceite de CBD es un extracto obtenido del cáñamo industrial, una variedad de Cannabis sativa cultivada específicamente para contener niveles muy bajos de THC. Su componente principal es el cannabidiol (CBD), un cannabinoide no psicoactivo que interactúa con el sistema endocannabinoide del cuerpo humano.
A diferencia del THC, el CBD no produce efectos intoxicantes ni “coloca”. Su interés reside en la forma en que puede influir en procesos relacionados con el equilibrio interno del organismo, conocidos como homeostasis.
El aceite de CBD se obtiene generalmente mediante procesos de extracción controlados y posteriormente se diluye en un aceite portador (como aceite MCT o de semillas), lo que facilita su dosificación y absorción.
¿Para qué sirve el aceite de CBD?
El uso del aceite de CBD está principalmente relacionado con el bienestar general. No se trata de un medicamento ni de una solución milagrosa, pero muchas personas lo utilizan como apoyo en distintos contextos de su día a día.
Bienestar y equilibrio
El CBD se asocia a una sensación de regulación interna. Algunas personas lo utilizan como complemento dentro de rutinas orientadas a mejorar su calidad de vida, especialmente en periodos de desequilibrio físico o mental.
Descanso
Uno de los usos más habituales del aceite de CBD es como apoyo en rutinas nocturnas. No actúa como un sedante, pero puede ayudar a crear un contexto más favorable para el descanso cuando se combina con hábitos adecuados.
Estrés y tensión
El CBD no elimina las causas del estrés, pero hay usuarios que lo integran en momentos de alta carga mental o emocional como parte de una estrategia más amplia de autocuidado.
Dolor e inflamación
Algunas personas utilizan el aceite de CBD como complemento en situaciones de molestia persistente o inflamación leve, siempre entendiendo que no sustituye tratamientos médicos ni debe considerarse una solución terapéutica por sí sola.
Cómo se toma el aceite de CBD
La forma más común de utilizar el aceite de CBD es por vía sublingual. Esto consiste en colocar las gotas debajo de la lengua, mantenerlas unos segundos y después tragar. De este modo, parte del cannabidiol se absorbe a través de la mucosa oral.
Aspectos importantes a tener en cuenta:
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La constancia es más importante que la cantidad.
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Se recomienda empezar con dosis bajas y ajustar progresivamente.
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Cada persona puede responder de forma distinta.
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El efecto no suele ser inmediato ni brusco.
El aceite de CBD no debe entenderse como un producto de efecto rápido, sino como un complemento que se integra en una rutina.
Dosis y concentración: cómo elegir tu aceite de CBD
Una de las mayores confusiones habituales es la diferencia entre dosis y concentración.
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La dosis es la cantidad de CBD que consumes al día (normalmente expresada en miligramos).
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La concentración indica cuánto CBD contiene el aceite (5%, 15%, 30%, etc.).
Un aceite con baja concentración puede requerir muchas gotas para alcanzar una dosis determinada, mientras que uno más concentrado permite usar menos cantidad de producto. Elegir la concentración adecuada depende de factores como:
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experiencia previa con CBD
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peso corporal
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objetivo de uso
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comodidad en la toma diaria
No siempre “más” es mejor, pero tampoco lo es quedarse corto de forma indefinida.
¿Es legal el aceite de CBD en España?
En España, el CBD no está catalogado como sustancia estupefaciente siempre que proceda de cáñamo autorizado y contenga niveles de THC por debajo del límite legal establecido.
No obstante, el marco regulatorio es complejo y cambiante. Actualmente, los aceites de CBD se comercializan como productos de uso externo o de colección, aunque su composición y calidad siguen siendo factores clave a la hora de elegir un producto fiable.
Por este motivo, la transparencia de la marca, los análisis de laboratorio y el origen del extracto son especialmente importantes.
Aceite de CBD y opciones populares
Muchas personas llegan al aceite de CBD buscando opciones accesibles o conocidas, como productos disponibles en grandes superficies o farmacias. En estos casos, es importante fijarse en aspectos como:
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concentración real de CBD
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tipo de extracto utilizado
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presencia (o ausencia) de análisis independientes
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claridad en el etiquetado
No todos los aceites de CBD son iguales, aunque externamente lo parezcan.
Cómo elegir un buen aceite de CBD
Antes de decidirte por un aceite de CBD, conviene revisar varios aspectos técnicos que influyen directamente en su formulación y coherencia:
Origen del cáñamo
Debe proceder de cultivos autorizados en la Unión Europea y cumplir con los estándares agrícolas establecidos.
Método de extracción
Técnicas como la extracción con CO₂ supercrítico permiten obtener extractos más limpios y estables, sin residuos de solventes.
Tipo de espectro
Full Spectrum, Broad Spectrum o aislado. Cada formulación presenta un perfil diferente de cannabinoides y compuestos vegetales.
Aceite portador utilizado
El tipo de aceite en el que se diluye el extracto influye en la estabilidad y homogeneidad de la mezcla.
Análisis de laboratorio independientes
Es fundamental que el producto cuente con certificados externos que verifiquen su perfil cannabinoide y el cumplimiento de límites legales.
Transparencia de la marca
Una información clara sobre ingredientes, concentración real en miligramos y proceso de fabricación es un indicador de seriedad.
Un buen aceite de CBD no se define únicamente por su porcentaje, sino por el conjunto de factores que garantizan su calidad, trazabilidad y coherencia en la formulación.
Aceites de CBD Tantrum
En Tantrum formulamos nuestros aceites de CBD siguiendo una filosofía clara: calidad, trazabilidad y honestidad. Trabajamos con extractos cuidadosamente seleccionados, concentraciones definidas y análisis que respaldan cada lote.
Nuestros aceites están pensados para integrarse en rutinas reales, sin promesas exageradas y con el foco puesto en ofrecer una experiencia coherente y transparente.
Fundamentos científicos del aceite de CBD (para quien quiere profundizar)
Para comprender mejor cómo actúa el aceite de CBD en el organismo, es útil conocer algunos conceptos clave de biología y neurociencia. Esta sección está pensada para quienes desean ir un paso más allá y entender qué ocurre a nivel interno, sin necesidad de conocimientos técnicos previos.
El sistema endocannabinoide (SEC)
El sistema endocannabinoide es una red biológica presente en el cuerpo humano que participa en la regulación de múltiples procesos fisiológicos relacionados con el equilibrio interno, también conocido como homeostasis.
Este sistema está formado principalmente por:
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receptores celulares
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endocannabinoides (compuestos producidos por el propio organismo)
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enzimas que regulan su síntesis y degradación
El SEC no “crea” respuestas nuevas, sino que modula procesos ya existentes para ayudar al cuerpo a mantener un estado de equilibrio dinámico.
Receptores CB1 y CB2
Dentro del sistema endocannabinoide destacan dos tipos principales de receptores:
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CB1, localizados mayoritariamente en el sistema nervioso central
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CB2, más presentes en tejidos periféricos y células relacionadas con la respuesta inmunológica
A diferencia del THC, el cannabidiol (CBD) no se une de forma directa a estos receptores. En su lugar, actúa modulando su actividad de manera indirecta, lo que explica por qué el CBD no produce efectos psicoactivos.
Modulación indirecta del CBD
El CBD se comporta como un modulador alostérico, lo que significa que puede influir en la forma en que los receptores responden a otros compuestos sin activarlos directamente. Esta característica es clave para entender por qué sus efectos son más sutiles y progresivos, y por qué su respuesta puede variar de una persona a otra.
Anandamida y equilibrio interno
La anandamida es un endocannabinoide producido por el propio organismo y está relacionada con procesos como el estado de ánimo, la motivación y la percepción del bienestar.
El CBD puede influir en los niveles de anandamida al reducir su degradación, permitiendo que este endocannabinoide permanezca activo durante más tiempo. Este mecanismo no introduce sustancias externas con acción directa, sino que actúa sobre sistemas ya presentes en el cuerpo.
Relación con el sistema GABA
El sistema GABAérgico desempeña un papel fundamental en la regulación de la actividad neuronal. GABA es el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso, y su función está asociada a la modulación de la excitabilidad neuronal.
El CBD no actúa como un agonista directo del receptor GABA, pero puede influir indirectamente en su funcionamiento, contribuyendo a un entorno neuroquímico más estable. Este efecto indirecto ayuda a explicar por qué el CBD se percibe como un compuesto de acción gradual y no invasiva.
Espectro completo, amplio espectro y aislado
Los aceites de CBD pueden diferenciarse según su composición:
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Espectro completo: contiene CBD junto con otros cannabinoides, terpenos y compuestos naturales del cáñamo, dentro de los límites legales de THC.
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Amplio espectro: mantiene varios cannabinoides y terpenos, pero elimina el THC.
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Aislado de CBD: contiene únicamente cannabidiol en forma purificada.
La presencia conjunta de distintos compuestos vegetales da lugar al llamado efecto séquito, un concepto que describe cómo estos componentes pueden actuar de forma complementaria cuando se presentan juntos.
Una visión en evolución
El interés científico en el cannabidiol ha crecido notablemente en la última década. Aun así, el estudio de su interacción con sistemas como el endocannabinoide, el GABAérgico y otros mecanismos biológicos sigue en evolución.
Por este motivo, el aceite de CBD debe entenderse como un complemento dentro de un enfoque global de bienestar, y no como una solución aislada ni definitiva.

